¿Seguro que estás respondiendo a la pregunta correcta?

Supongamos que existe una persona que se llama Antonio, y que tiene los siguientes rasgos de personalidad

"Antonio es una persona inteligente. Siempre ha tenido facilidad para las matemáticas y pasa mucho tiempo rodeado de ordenadores. Le gusta mucho la ciencia-ficción, y es un gran fan de Asimov y de Star Trek. Le encanta leer, y jugar al rol. Es también una persona introvertida, que disfruta más en compañía de unas pocas personas con las que comparte aficiones que en grandes grupos o fiestas multitudinarias."

Ahora supongamos que Antonio es estudiante universitario. ¿Cuál diríamos que es la carrera que está estudiando?

a) Empresariales
b) Publicidad y relaciones públicas
c) Ingeniería informática
d) Derecho

Elegid vuestra respuesta.

¿Ya? Bien, veamos. ¿Hay alguien que NO haya elegido la opción c? Seguramente no. Antonio lleva escrito en la cara "friki informático".

Es bastante posible que acertemos, pero es también bastante posible que no nos hayamos dado cuenta de que falta una opción en las respuestas. Concretamente, falta la opción correcta:

e) Es imposible saberlo con seguridad si solo disponemos de esa información

Efectivamente, nuestro cerebro ha vuelto a poner en marcha su pasatiempo favorito: usar sesgos cognitivos para sustituir unas preguntas por otras más fáciles.

Todos tenemos la imagen del friki informático como algo muy parecido a lo que es Antonio. De manera que nuestro cerebro ha acudido rápidamente a esa descripción (algo que es automático y no controlamos), y nos ha plantado la respuesta: Antonio estudia informática porque se asemeja bastante a la imagen que tengo de informático.



Resalto en negrita la última parte de la frase porque es lo fundamental. Y no, no se trata de debatir si esa serie de ideas sobre los informáticos son o no un tópico, o en que grado son reales. De lo que se trata aquí es de entender que estamos haciendo uso, sin saberlo, de la probabilidad condicionada.

¿Y cómo es esto? Pues bien, supongamos que, al planteamiento original, añado un dato más. La distribución (inventada) de personas entre diferentes carreras. El dato (insisto: inventado) es que, de cada 100 estudiantes universitarios:

  • 60 estudian empresariales
  • 10 estudian relaciones públicas
  • 5 estudian informática
  • 25 estudian derecho
De manera que, la probabilidad real de que una persona al azar sea estudiante de informática sería el 5%. Bastante pequeña como para estar tan seguros de que Antonio va a ser alumno de esa carrera, ¿verdad?

Por supuesto, he hecho una trampa. Y no, no es que me haya inventado los números. Pero es que, realmente, no los sabemos. No están en el enunciado del problema. Podrían ser esos. El caso es que, sin saberlos, no puedo saber la probabilidad real de que Antonio estudie informática.

Efectivamente, la trampa es que parece un informático. Yo no estoy respondiendo a una pregunta de probabilidad simple: estoy respondiendo a una pregunta de probabilidad condicionada porque para mí es más sencilla de responder. Estoy respondiendo a esta pregunta:

- Sabiendo que la mayoría de informáticos son como Antonio, y que los estudiantes de derecho, empresariales o relaciones públicas no suelen ser para nada parecidos a ese modelo de persona, ¿no resulta más probable que Antonio sea informático?

Estoy aplicando mentalmente el Teorema de Bayes, asignando un peso específico a todas las características que me han dicho de Antonio. Por supuesto, ese peso hace que Antonio sea informático casi seguro. Y esos pesos específicos, me los estoy inventando, literalmente, usando en base mis prejuicios / ideas preconcebidas.

Venga, vale. No es tan importante. En realidad, hay muchos informáticos que siguen esa descripción. No nos creamos ahora la quintaesencia de la justicia y el "no hay que juzgar por el aspecto". Además, los chistes de informáticos frikis, introvetidos y jugadores de rol son divertidos. Lo digo en serio. Soy friki informático. Y me encantan.

Lo malo es que esto mismo pasa todos los días. En todos los juicios que hacemos sobre todos los aspectos de nuestras vidas. Y no solo los juicios que hacemos nosotros. También los juicios que hacen los generadores de opinión. Los juicios en base a los que tomamos decisiones que pueden afectar nuestras vidas y las de los demás.

¿Un ejemplo actual? Por supuesto: El 20% de los españoles fue de putas en 2015.

Así, sin ponerse ni coloraos. Y no lo dice un medio de chichinabo, no. Lo podemos leer en el 20 minutos, el ABC, Antena 3, y hasta en la Agencia EFE, fuente para muchos otros medios.

¿Cuál es la pregunta que la gente que lee esos medios va a entender?: ¿Qué porcentaje de los españoles fue de putas el año pasado?
¿Y la respuesta que se van a creer? El 20% Probabilidad simple.

¿Cuál es la pregunta real que planteaba el estudio?

Asumiendo como válido que has pagado por sexo alguna vez, porque ya lo has reconocido, ¿lo hiciste el año pasado?

A esa pregunta respondieron que sí un 20% de los encuestados.

¿A que no tiene nada que ver?

Y ya sin mencionar que el estudio se hizo utilizando una muestra de población lo suficientemente pequeña (321 encuestados) como para sacar conclusiones.

¿Verdad que no hace tanta gracia que nuestra percepción de lo que sucede en el mundo se base en cosas tan absolutamente erróneas como ésta?, ¿y somos conscientes de que estamos rodeado de este tipo de noticias, y en ellas mucha gente basa decisiones importantes?

Ahora, para terminar, respondamos una pregunta. De probabilidad simple. Sencilla.

El periodista que redactó ese titular:

a) ¿Lo hizo por pura ignorancia de matemáticas básicas?
b) ¿Lo hizo para llamar la atención y generar tráfico web? (que se traduce en ganancias para el medio)

Elijan su opción.






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